Coordinadora de Entidades Argentinas del Estado Español

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Lunfardo

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LunfardoPodrá decirse que en la Argentina se habla la lengua española. Incierto. Los argentinos tenemos idioma propio. Quinientos años de historia han servido para que en nuestro país se modelara un lenguaje singular, distintivo, vivo y pujante, en crecimiento incesante y evolutivo, de permanente enriquecimiento.

La Gran Inmigración, que desembarcó en nuestro puerto idiomas y dialectos del más amplio espectro, empleaba palabras que comenzaron a circular por las angostas calles de Buenos Aires. La indigencia y las miserias que traían de sus postraciones europeas las empujaron a guarecerse en los arrabales y conventillos. El porteño orillero las oyó con molestia; luego, con curiosidad.

 

Por fin, las halló graciosas y, como por juego, las fue incluyendo festivamente en su habla diaria, tal como las oía o transformándolas en ingeniosos cruces con las propias. O, finalmente, incorporándoles acepciones locales a las que traían de ultramar. Acababa de nacer el lunfardo. Mientras en la generalidad de los países hispanoamericanos el idioma se halla aún muy vinculado al español en su estructura y entonación, la Argentina, con su propio lenguaje consolidado, se diferencia de ellos no sólo en tales aspectos, sino en la constante creación de nuevas palabras, de nuevas acepciones a las ya existentes y de incontables modismos, ya dueña de una realidad idiomática autentica, ágil y de permanente actualización, en la que la acompaña Uruguay. Será en vano que en las aulas instruyan a nuestros chicos a decir "tú eres" o "ve tú, niño" o "calla, tonto", porque cuando salgan de la escuela, ya en la calle, dirán "vos sos", "andá vos, pibe" o "cayate, gil", mientras que el padre, que ha ido a buscar a su hijo, saludará con su mejor sonrisa a la maestra y se ratoneará: "esa mina es una bomba; está para el crimen; yo le haría la boleta", sin oír que ésta le dice a otra que, como ella, enseña el castellano: ¡qué facha de chanta tiene ese tipo de sonrisa fayuta!
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El "Nuevo Diccionario Lunfardo" aparecido en 1990 lleva ya catorce años de vigencia. No cabe duda de que en los últimos tres lustros el habla de Buenos Aires se modificó, ya fuere por la desaparición de algunos viejos vocablos, por la transformación semántica de otros o por la incorporación de muchísimos términos nuevos. Esta comprobación explica que, al cabo de una vastísima labor de investigador y de recopilador, Gobello -esta vez en valiosa colaboración con Marcelo Héctor Oliveri-, haya decidido recurrir a un antiguo título usado humorísticamente por José Antonio Saldías hace ya casi cien años, -Novísimo Diccionario Lunfardo- para reunir en un mismo volumen el material registrado en los anteriores más el cuantioso caudal de innovaciones que lo ha mantenido vigente.

 

No ha habido mucho para modificar en lo ya hecho, pero sí muchísimo para actualizarlo. Hay cierta tendencia a considerar el registro gráfico del habla como si fuera el habla misma. No toda el habla de Buenos Aires está en los libros; buena parte de ellas bulle en las canciones populares y se florea en labios jóvenes. Excluir esas novedades por la sola razón de que no han pasado antes por la imprenta constituiría, más que una injusticia, una torpeza. Oliveri ha dedicado, al acopio y a la cernidura de esas voces, sagacidad, tenacidad y un vigoroso entusiasmo juvenil.

En colaboración con Gobello ha tamizado la poesía, a veces sutil, de la canción popular en algunos volúmenes que fueron bien recibidos "Tangueces y lunfardismos del rock argentino" (2001), "Diccionario de la crisis" (2002) y "Tangueces y lunfardismos de la cumbia villera" (2003), todos ellos editados por Corregidor. Ese nuevo lunfardo, que Oliveri llama lunfardo del tercer milenio, representa una parte interesante del formidable acervo iniciado por José Gobello hace medio siglo. De alguna manera con esta obra Oliveri recibe la posta de Gobello.

 

ALGUNOS EJEMPLOS

La siguiente lista contiene algunos ejemplos de palabras lunfardas y sus correspondientes definiciones. A continuación, hay más ejemplos: en este caso, del uso de palabras lunfardas en el tango, el rock y la cumbia.

Afanar: Robar.
Bondi: Colectivo, ómnibus de pasajeros.
Carpeta: Habilidad, destreza.
Despelote: Confusión, desorden; Alboroto, algazara; Gresca, pendencia.
Empilchar: Vestir.
Fariñera: Arma blanca, especialmente si es de gran tamaño.
Gamba: Pierna; Persona dispuesta, con la que se puede contar; Centenar, conjunto de cien unidades; Cien pesos (o dólares o la moneda que sea).
Hinchapelotas: Persona fastidiosa.
Imbancable: Insoportable.    
Jovato: Persona entrada en años.
Kía: Persona. [Es el vesre –inversión silábica– de aquí y, por eso, si quisiéramos ser puristas, deberíamos escribirla con q]
Luca: Mil pesos (o dólares o la moneda que sea); Millar, conjunto de mil unidades.
Masa: Dicho de una persona: atractiva, interesante, muy bonita; Dicho de una cosa: de muy buena calidad.
Naifa: Mujer.
Ñoqui: Empleado que percibe su salario sin trabajar o trabajando menos de lo que correspondería; Pene, especialmente si es pequeño; Golpe de puño.
Ortiba: Delator, traidor. [Es el vesre de batidor ; por eso, se escribe con b]
Percanta: Mujer, especialmente en cuanto pareja, amante, novia, etc.
Quilombo: Prostíbulo; Desorden, alboroto.
Rati: Policía.
Seis luces: Revólver.
Trolo: Hombre homosexual. Trola: Prostituta; Mujer que, sin ser prostituta, se relaciona con muchos hombres.
Upite: Culo.
Vena: Bronca, frustración.
Winner: Persona exitosa, especialmente el hombre que se relaciona con muchas mujeres.
Yotivenco: Conventillo.
Zafar: Salir airoso de una situación comprometida.

En el tango

CORRIENTES Y ESMERALDA

(Celedonio Flores, 1922)

Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de cross,
y te dieron lustre las patotas bravas,
allá por el año novecientos dos.

Esquina porteña, tu rante canguela
se hace una melange de caña y gin fizz,
pase inglés y monte, bacará y quiniela,
curdelas de grapa y locas de pris.

El Odeón se manda la Real Academia,
rebotando en tangos el viejo Pigall,
y se juega el resto la doliente anemia
que espera el tranvía para su arrabal.

De Esmeralda al norte, del lado de Retiro,
franchutas papusas caen a la oración
a ligarse un viaje, si se pone a tiro,
gambeteando el lente que tira el botón.

En tu esquina, un día, Milonguita, aquella
papirusa criolla que Linnig mentó,
llevando un atado de ropa plebeya,
al hombre tragedia encontró.

Te glosa en poemas Carlos de la Púa,
y el pobre Contursi fue tu amigo fiel...
En tu esquina rea, cualquier cacatúa
sueña con la pinta de Carlos Gardel.

Esquina porteña, este milonguero
te ofrece su afecto más hondo y cordial.
Cuando con la vida esté cero a cero,
te prometo el verso más rante y canero
para hacer el tango que te haga inmortal.


Cajetilla: petimetre. Calzó de cross: pegó una trompada. Patota: grupo de jóvenes, generalmente pendencieros. Rante: atorrante. Canguela: probablemente, gente de la noche. Melange: mezcla. Curdela: borracho. Pris: cocaína. Franchuta: francesa. Papusa: mujer bella. Ligarse un viaje: conseguir un cliente. Gambeteando el lente: tratando de no ser visto. Botón: agente policial. Papirusa: mujer hermosa. Cacatúa: persona insignificante. Pinta: buena apariencia. Canero: perteneciente o relativo a la prisión.

En el rock

 

RAJÁ, RATA

(Iván Noble, grabado por Los Caballeros de la Quema, 1998)

Don señor ministro del orto, eunuco mental,
¿cómo dice que les va a usted y a sus chanchitos?
No sé si le cuentan: anda suelta la rabia,
y yo que usted me cuido la busarda.

Rajá, rata. Rata, rajá,
porque suena y suena el río
y se viene el agua; viene, viene el agua.

Calentita la rosada, ¿no, señor sultán?
Qué bien que la lustran sus hipopotamitos.
No sé si llega el tufo a goma quemada;
yo que usted me cuido la ñata.

Rajá, rata. Rata, rajá.

Capitán hijo de perra, lavá la escarapela:
vas chorreando sangre y no se seca y no se seca.
Se juna fácil en Madero o en La Biela.
Yo que vos me cuido las medias.

Orto: culo. Busarda: panza, vientre. Rajar: irse. Tufo: olor, especialmente si es desagradable. Ñata: nariz. Junar: ver.

En la cumbia

 

GATILLO FÁCIL

(Pablo Lescano, grabado por Flor de Piedra, 2000)

Le dicen gatillo fácil, para mí lo asesinó
a ese pibe de la calle que en su camino cruzó.
Él se la daba de macho con su chapa policial,
lleva fierro bien polenta y permiso pa' matar.

A él le dicen federico, yo le digo polizón,
y como canta Flor de Piedra, vos sólo sos un botón.
¡Vos sos un botón!
¡Nunca vi un policía tan amargo como vos!

¡Gatillo fácil!, te gritan al pasar,
¡gatillo fácil!, y nada más.
Gatillo fácil, nunca vas a pagar,
porque sos cana, rati de la Federal.

No se olviden de Cabezas, de Bulacio, Bru y Bordón.
¡Ay!, la lista es tan larga que no puedo cantar hoy.
Esto le pasa a cualquiera, cuidate de ese botón;
Dios no quiera que en la fila el siguiente seas vos.

Pibe: joven. Fierro: arma de fuego. Bien polenta: de calidad superior. Federico: policía de la Federal. Polizón: policía. Botón: policía. Amargo: pusilánime. Cana: policía. Rati: policía.

 
www.cultura.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/
www.acceder.gov.ar/es/buscador/subject:LUNFARDO-DICCIONARIO